과달루페 외방선교회 한국 지부

viernes, 30 de diciembre de 2011

Saludo de Año Nuevo del dragon



El pasado 21 de noviembre del 2011 iniciamos en la Misión de Corea el Año Jubilar de la Celebración de 50 años de haber iniciado los Misioneros de Guadalupe en Corea. En miras a festejar estos 50 años de Evangelización, para el cuatrienio 2010-2013, los padres MG nos hemos propuesto como objetivo general: “renovar nuestro espíritu misionero en las relaciones comunitarias,  en la vida espiritual, en el Carisma Misionero Ad Gentes y en los medios de comunicación para responder a las necesidades de la Evangelización en la Misión al  estilo Guadalupano. Cada año con sus propios metas. La meta para este nuevo año del 2012 es el seguir profundizando en nuestro carisma misionero ad gentes con la actitud de darle gracias a Dios por todos los beneficios que hemos recibido a lo largo de estas cinco décadas.

En la comunidad mg de esta misión hemos reflexionando a profundidad sobre la dimensión de ser Misioneros de Guadalupe tanto Institucionalmente, según nuestro Juramento, como el ser Misioneros de Guadalupe según el espíritu del Nican Mopohua en el que Juan Digo es presentado como el Primer Misionero de de Guadalupe.

Corea es un país con un desarrollo innegable e impresionante en el que se goza de una autosuficiencia visible en todos los sentidos y niveles tal y como un país de primer mundo lo es. Sin embargo, según las estadísticas, solo el 10.1 % de la población es Católico y la sociedad coreana está inmersa en una serie de anti-valores, que entre otros que se podrían mencionar, son: que los divorcios van en aumento acelerado, el porcentaje en la práctica del aborto es alto y se tiene el primer lugar en suicidios en el mundo… Ante esta realidad los Misioneros de Guadalupe nos vemos necesarios en eta tierra de misión porque, como Juan Diego, nos sabemos portadores de un mensaje único que le da sentido de vida plena al presentarles, al estilo guadalupano, la opción de vivir de acuerdo a los valores del Evangelio.

Después de reflexionar y dialogar a profundidad en el grupo hemos optado porque los jóvenes universitarios y los enfermos sean nuestro Ámbito Prioritario, tanto en el lo Social como en lo Parroquial. Así mismo, en China, donde también nos encontramos haciendo presencia misionera, con tres sacerdotes MG, hemos optado por que nuestro apoyo a la Diócesis de Jilin sea nuestro Ámbito Prioritario. Es con los jóvenes universitarios y con los enfermos, en Corea, y en nuestro apoyo a esta Diócesis China donde hemos decidido llevar acabo de una forma prioritaria, no exclusiva, la finalidad Evangelizadora del Instituto de Misioneros de Guadalupe.

Quiera Dios que el celebrar los 50 años de haber llegado a Corea nos deje renovados y con nuevas energías para seguir siendo los instrumentos que Jesucristo y la Virgen de Guadalupe necesitan para afianzar la Fe por el Verdadero Dios Padre por quien se vive y que nosotros los MG estemos siempre dispuestos, con docilidad misionera, a dejarnos guiar por el Espíritu Santo.
Que este año 2012 nos deje con la profunda sensación de saber que la Virgen de Guadalupe está presente en nuestro caminar misionero dándonos una misión de esperanza y salvación para que sigamos siendo signos de vida ante esta sociedad coreana e iglesia de corea.

Feliz Año Nuevo 2012 y felices celebraciones para todos aquellos Misioneros de Guadalupe que hemos pasado por este país de la Mañana Tranquila así como para todos aquellos que se identifican con nuestra causa misionera.

P Eugenio Z. Romo Romo, MG
Superior de la Misión
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viernes, 23 de diciembre de 2011

¡Felíz Navidad¡



Que esta Navidad el niño Jesús nazca en sus corazones y en sus familias y que su luz los guíe durante todo el año en todos y cada uno de los momentos de nuestra vida.
Misioneros de Guadalupe en Corea les desea una Feliz Navidad y un nuevo año lleno de bendiciones.

¡FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO AÑO NUEVO¡


domingo, 18 de diciembre de 2011

Fiesta de la Virgen de Guadalupe en Seúl, Corea


El sábado 11 de diciembre se celebró la fiesta de la Virgen de Guadalupe en la Casa de los cursillistas en la ciudad de Seúl. A la reunión asistieron unas 300 personas de diferentes países, entre ellos Mexico, Chile, Guatemala, Colombia, Argentina, Ecuador, Paraguay, Venezuela, Peru, Arabia Saudita, EE.UU., Reino Unido, Uzbekistan, Brasil y Corea.


La fiesta consistió en una celebración Eucarística presidida por el Nuncio Apostólico en Corea, Sr. Ob. Osvaldo Padilla (Filipinas) y varios sacerdotes entre ellos el P. Juan Lee, sacerdote jesuita coreano, el P. Francisco Torres, MG encargado de la comunidad latinoamericana en Seúll y varios misioneros de Guadalupe que residen en esta ciudad.


La fiesta fue organizada por un comité especial para la ocasión en la que colaboró de una manera especial la Asociación de mexicanos residentes en Corea por medio de su presidenta, la seniora Claudia Macías.

Después de la celebración Eucarística se hizo una convivencia ambientada con música latinoamericana y ricos platillos típicos aportados por los asistentes de todos los paises mencionados arriba. 

Esta fiesta es una gran ocasión que nos ayuda a compartir y profundizar nuestra amistad internacional y nuestra fe

¡Señora y madre nuestra de Guadalupe, gracias por regalarnos a tu hijo y por acompañarnos donde quiera que estemos...",
"No estoy yo aquí que soy tu Madre"



Las fotos nos muestran varios aspectos de la convivencia al final de la Misa en la que hubo interesantes juegos y ricos platillos internacionales





viernes, 16 de diciembre de 2011

Navidad en Corea


Corea es un país que celebra la Navidad  como muchos otros al rededor del mundo, el consumismo es como en muchas otras partes una característica de la Navidad. Para la mayoría de los coreanos, la época navideña es una oportunidad para regalar y recibir regalos. Grandes tiendas ofrecen productos a buen precio para que la gente aproveche las ofertas y puedan comprar y comprar. En las calles luces miles de luces y motivos a la Navidad, pero esa que hace alusión a Santa Claus y  árboles de Navidad. Esta fiesta no es una celebración en familia o una cena tradicional como acostumbramos en México, al contrario los jóvenes salen en grupo o pareja a celebrar este día.

Sin embargo hay otra Navidad, la celebración que los fieles preparan en cada una  de las parroquias. A lo largo del país cada una de las diócesis prepara los mensajes para el inicio del Adviento. Cada una de las parroquias dedica tiempo para que los fieles tengan la oportunidad de buscar la confesión y cada semana del Adviento el mensaje de la espera amorosa sea una realidad. Esperamos la venida del amado y para ello hay que preparar los caminos, estar despiertos para que esa venida no nos tome como el ladrón que entra a la casa el día menos pensado.

En algunas parroquias hay un día que se invitan a los sacerdotes del decanato y en unas 3 horas todos los fieles que deseen puedan confesarse.  En algunas parroquias se hace por barrios, se puede además celebrar la misa con los fieles de cada barrio y en un día determinado los que quieran y puedan participar lo hagan sin mayor problema.

La llegada de tan esperado día es una celebración en comunidad mas que en familia, ya que en una familia puede ser que haya budistas, protestantes y católicos, por lo tanto no es una fiesta en familia, de cenar algo tradicional sino de ir a celebrar la llegada del niño Jesus a la Iglesia. Dependiendo de la comunidad la misa puede ser a las 9 de la noche o en algunos lugares a media noche, pero es una celebración en comunidad. Este día miles de fieles a lo largo del país, que regularmente no asisten a la Iglesia aprovechan para recordar con la Navidad  que son cristianos y las Iglesias se llenan. Los niños preparan villancicos, obras de teatro o festivales y es una noche de fiesta, pero fiesta en comunidad y en la iglesia. Los jóvenes pueden preparar por grupos villancicos y se van a las casas a cantar, especialmente a las casas de los cristianos. Muchos de ellos pasan toda la noche cantando y disfrutando tan ansiado día pero siempre en un sentido de comunidad y parroquial.

La Navidad para los católicos coreanos es una celebración que se centra en el nacimiento de Jesús en Belén y que la celebración principal es la Eucaristía. El árbol, los regalos, el mismo Santa Claus es parte de la Navidad pero el centro es Jesús. Las reuniones, festivales y villancicos son en comunidad, por grupos o por edades pero la Navidad se celebra en la parroquia. Para los católicos coreanos Navidad es sinonimo de Iglesia, misa, comunidad. Los niños son los que más disfrutan este dia ya que ellos son los que más regalos se llevan pero más que un día de diversión o distracción también para ellos es claro que la Navidad es un día para pasar en comunidad y en la Iglesia. Ellos también van a misa y ellos también participan de una manera activa.

Unidos por un día tan importante como lo es la Navidad, juntos oremos para que sea más que un día de compras o derroche financiero un día en que recordemos que Dios se ha hecho carne y habita entre nosotros.  Feliz Navidad a todos los hombres y mujeres de Buena voluntad.








P. Benjamin Marin C, MG
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El P. Benjamín Marín C. MG trabaja actualmente en la parroquia de MangUn, una parroquia de campo cerca de la ciudad de Mokpo en la Arquidiócesis de GwangJu

viernes, 2 de diciembre de 2011

ORACION DEL 50 ANIVERSARIO DE MG EN COREA


ORACION POR LOS 50 AÑOS
DE LOS MISIONEROS DE GUADALUPE EN COREA


Señor Dios, gracias por los 50 años de presencia de los Misioneros de Guadalupe en Corea, tiempo en el que se ha proclamado el Evangelio, y tiempo en el que el país ha logrado un gran desarrollo en el campo económico, político, social y religioso.

Gracias Padre, porque has querido que este Instituto Misionero fuera puesto bajo el patrocinio de Santa María de Guadalupe y que junto con muchos otros Institutos misioneros cooperara en la evangelización de este pueblo.

Con ocasión de este cincuenta aniversario que celebramos con júbilo, te rogamos que sigas enviando tu Espíritu Santo para fecundar los corazones de los misioneros, para que con ánimo renovado, llenos de entusiasmo continúen dando testimonio de tu amor y de tus designios de salvación, y así tu Reino se haga cada vez más realidad en Corea.

También te suplicamos por su reunificación, que la Iglesia siga creciendo en cantidad y santidad y que los cristianos coreanos, con celo misionero sean lámpara que lleve tu luz a todos los países de la tierra.


Unidos a la intercesión de Santa María de Guadalupe,
te lo pedimos por tu hijo Jesucristo Nuestro Señor. Amén


domingo, 27 de noviembre de 2011

Inicia Año jubilar en Corea

 P. Eugenio Zacaría presidiéndo la concelebración de inicio del año jubilar
 Grupo de MG actualmente en Corea
El pasado 26 de noviembre de este año marcó el 49 aniversario de la llegada de Misioneros de Guadalupe a Corea. Para preparar la celebración del 50 aniversario de nuestra labor en el “País de la mañana tranquila” la comunidad MG en Corea nos reunimos en la Casa de la Misión en Suncheon para iniciar un año jubilar con una celebración eucarística. La Celebración fue presidida por el P. Eugenio Romo R., actual superior de la Misión y concelebraron los PP. José Navarro y Gabriel Torres y por supuesto, toda la comunidad. Durante la homilía el P. Eugenio nos animó a renovarnos como comunidad para dar un mejor servicio a la Iglesia misionera en este país.

Fueron los PP. José Alvarez (+) y José Chávez (+) quienes un 26 de noviembre hicieron su arribo al puerto de Pusán al extremo sur de la península coreana, un año después se encontraban haciendo sus “pininos” pastorales en el puerto de Yeosu como vicarios en las parroquias de TongsangDong y SoguioDong aprendiendo y ayudando en la pastoral a los Misioneros de San Columbano (Columbanos) quienes ya tenían tiempo trabajando por estas tierras orientales. Posteriormente les fue entregada la parroquia de Jeojongdog (se pronuncia “ChoYongDong”) para desde ahí encargarse de la evangelización en la región posteriormente conocida como “Yeo-sun” que en un principio estaba compuesta de unas 5 o 6 parroquias y muchas capellanías a lo largo de cientos de kilómetros a la redonda.

Durante este año jubilar, Misioneros de Guadalupe pretende hacer una reflexión de su caminar a lo largo de estos 50 años en este país reconociendo nuestro errores y aciertos para adaptar nuestra acción misionera a la necesidad de los tiempos ya que las necesidades y métodos podrán cambiar pero el mandato del Señor es el mismo, “id por todo el mundo y anunciad la Buena Nueva a todas las gentes...”(Mc 16,15)

Pidamos a Dios para que el Señor siga bendiciendo el trabajo de Misioneros de Guadalupe en Corea...

jueves, 27 de octubre de 2011

Maryknoll, 100 años al servicio de la Misión

 Vista general de la catedral de Cheongju
 Obispos y PP. de Maryknoll después de la celebración eucarística
 P. José Navarro (der), P. Gerard Ham (centro) y P. Eugenio Romo
 Felicitaciones después de la ceremonia
 Foto del recuerdo...

Sus inicios...
La sociedad misionera de Maryknoll fue fundada hace 100 años por el episcopado americano. La idea de tener un Instituto misionero fue de los padres J.A. Walsh y T.F. Price quienes, volviendo los ojos a Europa veían que el viejo Continente ya contaba con algunos de ellos. El Episcopado americano aceptó la idea y el 29 de junio de 1911 nació el "Instituto de misiones extranjeras para la evangelización de oriente" quienes instalaron su Casa General en una pequeña colina a la que llamaban la "Colina de la virgen" y posteriormente Maryknoll nombre con el que es conocido a nivel mundial este Instituto; en  1918 envió sus primeros cuatro sacerdotes a China.

Actividad en Corea
En noviembre de 1922 se les encomendó la región en Pyongyang para envangelizar debido a la poca presencia católica en esa parte de la península coreana, un año después ya contaban con una casa como base para el envío de misioneros. Después de la guerra coreana los misioneros de Maryknoll fueron expulsados del norte de Corea por lo que concentraron su actividad misionera en el sur. Gracias a su actividad misionera se fundaron las diócesis de Pyongyang, Cheongju, e Incheon además de múltiples trabajos en otros lugares del país principalmente en Seúl y Pusán.

Celebración del 100 aniversario de su fundación enl a catedral de Cheongju
Para celebrar este memorable acontecimiento la diócesis de Cheongju organizó un evento que consisitió en una celebración eucarística, discursos congratulatorios y una comida para todos los asistentes. A la ceremonia asistieron el Nuncio apostólico, Osvaldo Padilla, 15 obispos, 80 sacerdotes de Seúl y CheongJu, 4 misioneros de Guadalupe, varias religiosas y un buen número de fieles católicos. También asistieron todos los padres y hermanas de Maryknoll en el país, actualmente su número se reduce a 16.

La Eucaristía fue precedida por el Sr. Cardenal Nicolás Cheong, titular de la Arquidiócesis de Seúl. Durante la homilía se recordó la trayectoria de Maryknoll desde su fundación y principalmente su actividad en la península coreana a lo largo de 88 años, se mencionaron de una manera especial los trabajos que realizaron a favor de la gente en general después de la guerra coreana con ayuda humanitaria, alimentos, vestido, asistencia médica y claro está, asistencia espiritual, también se mencionó su destacado trabajo en la fundación de las diócesis arriba mencionadas. "Los padres de Maryknoll han compartido las alegrías y sufrimientos del pueblo coreano todos estos años, principalmente después de la guerra", recordó el Cardenal Cheong. "Hoy día no es posible para Maryknoll el envío de tantos misioneros como en el pasado a Corea pero tenemos la esperanza de que la Iglesia coreana siga la obra evangelizadora en esta parte de Asia, que pronto venga la unificación de Corea y algún día podamos regresar a Pyogyang" comentó el P. Gerard Ham, Superior de la Misión.

Maryknoll se ha distinguido por la ayuda que ha proporcionado a lo largo de su historia en la fundación de otros Institutos Misioneros y Ordenes religiosas alrededor del mundo, entre otros, Misioneros de Guadalupe, Instituto de Misiones extranjeras de Filipinas, Instituto de Misiones extranjeras de Corea, Orden de las hermanas del Perpetuo socorro, etc.

Pidamos a Dios para que siga bendiciendo e inspirando a esta memorable Institución al servicio de la evangelización. ¡Felididades!

jueves, 20 de octubre de 2011

Mensaje del DOMUND 2011

«Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo» (Jn 20,21)


Con ocasión del Jubileo del año 2000, el venerable Juan Pablo II, al comienzo de un nuevo milenio de la era cristiana, reafirmó con fuerza la necesidad de renovar el compromiso de llevar a todos el anuncio del Evangelio «con el mismo entusiasmo de los cristianos de los primeros tiempos» (Novo millennio ineunte, 58). Es el servicio más valioso que la Iglesia puede prestar a la humanidad y a toda persona que busca las razones profundas para vivir en plenitud su existencia. Por ello, esta misma invitación resuena cada año en la celebración de la Jornada mundial de las misiones. En efecto, el incesante anuncio del Evangelio vivifica también a la Iglesia, su fervor, su espíritu apostólico; renueva sus métodos pastorales para que sean cada vez más apropiados a las nuevas situaciones —también las que requieren una nueva evangelización— y animados por el impulso misionero: «La misión renueva la Iglesia, refuerza la fe y la identidad cristiana, da nuevo entusiasmo y nuevas motivaciones. ¡La fe se fortalece dándola! La nueva evangelización de los pueblos cristianos hallará inspiración y apoyo en el compromiso por la misión universal» (Juan Pablo II, Redemptoris missio, 2).

Id y anunciad
Este objetivo se reaviva continuamente por la celebración de la liturgia, especialmente de la Eucaristía, que se concluye siempre recordando el mandato de Jesús resucitado a los Apóstoles: «Id...» (Mt 28, 19). La liturgia es siempre una llamada «desde el mundo» y un nuevo envío «al mundo» para dar testimonio de lo que se ha experimentado: el poder salvífico de la Palabra de Dios, el poder salvífico del Misterio pascual de Cristo. Todos aquellos que se han encontrado con el Señor resucitado han sentido la necesidad de anunciarlo a otros, como hicieron los dos discípulos de Emaús. Después de reconocer al Señor al partir el pan, «y levantándose en aquel momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once» y refirieron lo que había sucedido durante el camino (Lc 24, 33-35). El Papa Juan Pablo II exhortaba a estar «vigilantes y preparados para reconocer su rostro y correr hacia nuestros hermanos, para llevarles el gran anuncio: ¡Hemos visto al Señor!» (Novo millennio ineunte, 59).

A todos
Destinatarios del anuncio del Evangelio son todos los pueblos. La Iglesia «es, por su propia naturaleza, misionera, puesto que tiene su origen en la misión del Hijo y la misión del Espíritu Santo, según el plan de Dios Padre» (Ad gentes, 2). Esta es «la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Existe para evangelizar» (Pablo VI, Evangelii nuntiandi, 14). En consecuencia, no puede nunca cerrarse en sí misma. Arraiga en determinados lugares para ir más allá. Su acción, en adhesión a la palabra de Cristo y bajo la influencia de su gracia y de su caridad, se hace plena y actualmente presente a todos los hombres y a todos los pueblos para conducirlos a la fe en Cristo (cf. Ad gentes, 5).
Esta tarea no ha perdido su urgencia. Al contrario, «la misión de Cristo Redentor, confiada a la Iglesia, está aún lejos de cumplirse... Una mirada global a la humanidad demuestra que esta misión se halla todavía en los comienzos y que debemos comprometernos con todas nuestras energías en su servicio» (Redemptoris missio, 1). No podemos quedarnos tranquilos al pensar que, después de dos mil años, aún hay pueblos que no conocen a Cristo y no han escuchado aún su Mensaje de salvación.
No sólo; es cada vez mayor la multitud de aquellos que, aun habiendo recibido el anuncio del Evangelio, lo han olvidado y abandonado, y no se reconocen ya en la Iglesia; y muchos ambientes, también en sociedades tradicionalmente cristianas, son hoy refractarios a abrirse a la palabra de la fe. Está en marcha un cambio cultural, alimentado también por la globalización, por movimientos de pensamiento y por el relativismo imperante, un cambio que lleva a una mentalidad y a un estilo de vida que prescinden del Mensaje evangélico, como si Dios no existiese, y que exaltan la búsqueda del bienestar, de la ganancia fácil, de la carrera y del éxito como objetivo de la vida, incluso a costa de los valores morales.

Corresponsabilidad de todos
La misión universal implica a todos, todo y siempre. El Evangelio no es un bien exclusivo de quien lo ha recibido; es un don que se debe compartir, una buena noticia que es preciso comunicar. Y este don-compromiso está confiado no sólo a algunos, sino a todos los bautizados, los cuales son «linaje elegido, nación santa, pueblo adquirido por Dios» (1 P 2, 9), para que proclame sus grandes maravillas.
En ello están implicadas también todas las actividades. La atención y la cooperación en la obra evangelizadora de la Iglesia en el mundo no pueden limitarse a algunos momentos y ocasiones particulares, y tampoco pueden considerarse como una de las numerosas actividades pastorales: la dimensión misionera de la Iglesia es esencial y, por tanto, debe tenerse siempre presente. Es importante que tanto los bautizados de forma individual como las comunidades eclesiales se interesen no sólo de modo esporádico y ocasional en la misión, sino de modo constante, como forma de la vida cristiana. La misma Jornada mundial de las misiones no es un momento aislado en el curso del año, sino que es una valiosa ocasión para detenerse a reflexionar si respondemos a la vocación misionera y cómo lo hacemos; una respuesta esencial para la vida de la Iglesia.

Evangelización global
La evangelización es un proceso complejo y comprende varios elementos. Entre estos, la animación misionera ha prestado siempre una atención peculiar a la solidaridad. Este es también uno de los objetivos de la Jornada mundial de las misiones, que a través de las Obras misionales pontificias, solicita ayuda para el desarrollo de las tareas de evangelización en los territorios de misión. Se trata de sostener instituciones necesarias para establecer y consolidar a la Iglesia mediante los catequistas, los seminarios, los sacerdotes; y también de dar la propia contribución a la mejora de las condiciones de vida de las personas en países en los que son más graves los fenómenos de pobreza, malnutrición sobre todo infantil, enfermedades, carencia de servicios sanitarios y para la educación. También esto forma parte de la misión de la Iglesia. Al anunciar el Evangelio, la Iglesia se toma en serio la vida humana en sentido pleno. No es aceptable, reafirmaba el siervo de Dios Pablo VI, que en la evangelización se descuiden los temas relacionados con la promoción humana, la justicia, la liberación de toda forma de opresión, obviamente respetando la autonomía de la esfera política. Desinteresarse de los problemas temporales de la humanidad significaría «ignorar la doctrina del Evangelio acerca del amor al prójimo que sufre o padece necesidad» (Evangelii nuntiandi, 31. cf. n. 34); no estaría en sintonía con el comportamiento de Jesús, el cual «recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la buena nueva del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias» (Mt 9, 35).
Así, a través de la participación corresponsable en la misión de la Iglesia, el cristiano se convierte en constructor de la comunión, de la paz, de la solidaridad que Cristo nos ha dado, y colabora en la realización del plan salvífico de Dios para toda la humanidad. Los retos que esta encuentra llaman a los cristianos a caminar junto a los demás, y la misión es parte integrante de este camino con todos. En ella llevamos, aunque en vasijas de barro, nuestra vocación cristiana, el tesoro inestimable del Evangelio, el testimonio vivo de Jesús muerto y resucitado, encontrado y creído en la Iglesia.
Que la Jornada mundial de las misiones reavive en cada uno el deseo y la alegría de «ir» al encuentro de la humanidad llevando a todos a Cristo. En su nombre os imparto de corazón la bendición apostólica, en particular a quienes más se esfuerzan y sufren por el Evangelio.